BIO

Mi abuelo y mi madre en su motocicleta Harley Davidson de la segunda guerra mundial.
PLASENCIA, ESPAÑA 1956.
 

Liqen nace en el año 1980, en Vigo, una ciudad portuaria e industrial de Galicia, en España.  Desde muy pequeño y junto con su hermano comienza a destacar de manera innata en el dibujo, en el manejo de las proporciones , que se irá puliendo gracias a la fijación y a la observación de la realidad que se mueve a su alrededor. 

Un extraño don por las proporciones y su pronta pasión por la naturaleza, por el devenir del hombre, la diversidad de las especies  (en particular los insectos) hace que éste adquiera en su formación interior una capacidad asombrosa para la creación cosmogónica, para la inventiva fantástica y delirante que el mundo y la materia le otorgan.

Todo ello le lleva hasta el punto de adoptar Liqen, el nombre de un pseudovegetal, como su metanombre, empezando una aventura extraterrenal a través de su propia perturbación, bajo el cual firma sus piezas y se descifra su carácter simbiótico y multipolar (científicamente la mezcla de dos especies recíprocas, el alga y el hongo), como una novedad en la evolución que se separa de sus ancestros y que es capaz de adaptarse a condiciones climáticas adversas. Para ello le fue clave la lectura del libro “La Amenaza” de Pierre Gascar, que le fascinó en parte por su tendencia nómada, un libro que recoge las impresiones de un realista francés (el mismo escritor) en un viaje por ciertas regiones del mundo, donde hace curiosas relaciones entre las tradiciones de algunos pueblos con los líquenes.

“Los líquenes poseen cierto carácter fetal. Reactivan las creaciones del inconsciente, el pensamiento oscuro, los fantasmas, y deslizándose fácilmente fuera de su realidad nos obligan a menudo a comprobar su existencia.”

En su sangre estaba escrito que su camino sería el arte y encuentra en el papel, y más tarde en los muros de las calles, el mejor medio para expresarse y compartir su misterioso ilusionismo, dimensionando su obra, compartiendo, regenerando con la energía el espacio.

BIOSOFÍA

Para Liqen la existencia, la condición y en definita la vida humana parece ser un misterio, donde no hay una definición concreta, donde las formas son infinitas y cambiantes, fiel creyente de la “materia amorfa”, para él, el arte, antiguamente magia, mantiene viva la llama de ese misterio; percibiendo, dirigiendo y transformándolo en sangre de si sangre, sus hijos, como una cuestión de un ciclo ultragenético sin fin… advirtiéndose para poner mucho cuidado en los símbolos y su esoterismo; que es lo que expresado puede devenir sobre el hombre… algo como aquello que dijo Jorge Frazer hablando de la magia homeopática o simpática: “lo semejante crea lo semejante”. 

El arte nos permite acercarnos tal vez a una idea más clara de lo que somos o nos parece que somos (incluso llegando a conceptos más acertados que la propia ciencia, pues no necesita el derrame del líquido rojo), una ilusión que camina hacia la magia, que se enfrenta a su propia condición humana en pro del estado determinante y crítico que el mundo y la tierra padece en la actualidad, de la que todos y cada uno están envueltos, de donde Liqen saca el jugo homeopático, haciendo una medición sin vigilancia, simplemente con el único propósito de compartir su cascada de ideas, de una especie sin forma alguna.

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